Causa documentada
Jibo nació de la investigación en robótica del MIT. Su creadora, Cynthia Breazeal, era una investigadora pionera en interacción humano-robot, y Jibo debía ser su avance comercial: un robot social para hogares familiares que podía contar historias, tomar fotos, hacer videollamadas y servir como presencia expresiva en la vida familiar. El robot tenía un cuerpo redondeado que podía rotar 360 grados, una cara animada en una pantalla circular y una personalidad distintivamente cálida.
Jibo lanzó una campaña de crowdfunding en 2014 y recaudó 3,7 millones de dólares, luego levantó 73 millones de inversores de riesgo mientras generaba una enorme cobertura mediática. La empresa prometió entrega para 2015, luego 2016, y finalmente lanzó en 2017 a 899 dólares. Ese mismo año, Amazon Echo ya llevaba tres años en el mercado. Para cuando Jibo llegó a los consumidores, los altavoces inteligentes eran un producto básico a una fracción del precio, con integraciones de software mucho más profundas y la plataforma completa de Amazon detrás.
Jibo recibió una actualización de software final en 2019 que esencialmente informaba a los usuarios de que los servidores se cerraban. En un toque final que se volvió viral, el robot fue programado para bailar por última vez y pronunciar un discurso de despedida antes de desconectarse permanentemente.