Causa documentada
Jawbone prácticamente inventó la categoría moderna del rastreador de fitness con su pulsera UP, para ser luego desmantelada metódicamente por Apple Watch y Fitbit. A pesar de recaudar casi 1.000 millones de dólares —más que casi cualquier startup de hardware en la historia—, la empresa no pudo resolver dos problemas entrelazados: su hardware seguía fallando (las pulseras UP sufrieron tasas de devolución catastróficas en sus primeras iteraciones) y los costes de fabricación nunca escalaron de forma eficiente. En 2016 Jawbone había abandonado por completo el mercado de wearables de consumo, liquidando activos en silencio y resolviendo años de litigios.
Cuenta alternativa: Jawbone comenzó en 1999 como un proyecto de investigación militar que desarrollaba auriculares con cancelación de ruido para soldados. En 2011 se había reinventado como una de las empresas de electrónica de consumo más candentes del mundo, fabricando altavoces Bluetooth y pulseras de actividad genuinamente innovadoras. La empresa recaudó un capital extraordinario —casi mil millones de dólares en 13 rondas de financiación— alcanzando una valoración de 3.200 millones en 2014. Pero ese mismo año Apple entró en el mercado de los wearables, y Fitbit escalaba su fabricación agresivamente con dispositivos al doble precio.
El hardware de Jawbone sufrió problemas de calidad persistentes. Sus pulseras UP fueron retiradas en 2011 por defectos, y las generaciones posteriores siguieron generando quejas. Mientras tanto, Fitbit enviaba más de 10 millones de dispositivos al año de forma rentable. Cuando el Apple Watch se lanzó en abril de 2015, el segmento premium de wearables se comprimió drásticamente. La empresa respondió despidiendo personal, pivotando hacia la monitorización sanitaria clínica e intentando reposicionarse como empresa de datos de salud. Nada funcionó. A mediados de 2017, Jawbone había cesado sus operaciones de consumo y estaba en proceso de liquidación.
Jawbone recaudó más dinero que casi cualquier startup de hardware en la historia sin encontrar nunca un modelo de negocio que pudiera resistir la presión competitiva.